Desarrollaron estaciones autónomas y ya reciclaron más de 10.000 botellas de plástico. Por qué buscan ser un modelo rentable y social.

Para entender que los residuos no son solo basura hay que crear un modelo de reciclaje que sea rentable. Bajo esta ambiciosa premisa, Diego Vargas creó Beland, una startup bonaerense que desarrolla estaciones de reciclaje autónomas que reciben botellas de plástico, las trituran, y recompensan luego a los usuarios.

Así buscan hacer del reciclaje una “verdadera solución” al problema de la contaminación mundial de plástico teniendo en cuenta que, para que sea realmente sostenible a largo plazo, tiene que ser una tarea rentable.

Diego Vargas creó Beland, una startup bonaerense que desarrolla estaciones de reciclaje autónomas que actualmente reciben solo botellas de plástico.

Cabe destacar que cada año se producen más de 400 millones de toneladas de plástico en todo el mundo y menos del 10% se recicla, según datos de la ONU. En tanto, se calcula que entre 19 y 23 millones de toneladas acaban anualmente en lagos, ríos y mares y según este informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) la contaminación por plásticos puede reducirse en un asombroso 80% para 2040, “si la humanidad actúa ahora para reutilizar, reciclar y abandonar los plásticos”.

“La idea nació hace 11 años en un viaje que hice a Europa con mis amigos y vi una máquina que recibía botellas y entregaba monedas. Luego me di cuenta que en Ecuador un caramelo era un mejor incentivo que una moneda. Desde entonces la idea fue evolucionando hasta nuestro actual modelo de negocio y propuesta de valor”, cuenta Vargas, que nació en Ecuador hace 32 años y hace 8 vive en Argentina, a Economía Sustentable.

Cabe destacar que cada año se producen más de 400 millones de toneladas de plástico en todo el mundo, según la ONU.

Si bien desde Beland aclaran que llevan “poco tiempo operando oficialmente y la gente está empezando a conocerlos”, ya reciclaron más de 10.000 botellas. Actualmente, la firma tiene un convenio con el Ministerio de Espacios Públicos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a través del cual instalaron dos estaciones de reciclaje en el Centro Cultural Recoleta y en la Usina del Arte. Además tienen a Urbaser como principal sponsor y “convenios con otras empresas”.

¿Por qué Vargas decidió apostar por Argentina? “Porque amo este país, porque gracias al talento que hay en este país pudimos desarrollar Beland y principalmente porque creo que Argentina es un mercado que recibe bien este tipo de propuestas”, detalla el founder y CEO de la empresa.

Hoy son 4 socios, un pequeño equipo de producto, con programadores que desarrollaron el software, y otro externo, de ingenieros, que hicieron la máquina; además hay asesores creativos, de relaciones públicas y de desarrollo de negocio.

Cómo funciona la plataforma social de reciclaje

Beland es una plataforma de reciclaje social desarrollada con el fin de recuperar botellas de plástico y otros residuos directamente desde el consumidor final e insertarlos nuevamente en la cadena productiva a través del reciclaje social.

Según precisan, se trata de la primera plataforma en Argentina en premiar económicamente el reciclaje de sus usuarios. Así, cada usuario lleva las botellas de plástico a las estaciones, la plataforma la tritura y el sistema le da a cambio “caramelos o monedas digitales que podrán canjear por pesos desde la aplicación Beland”. “Los caramelos los expende automáticamente la máquina, las monedas digitales se acreditarán en la billetera virtual de nuestra app y luego se podrán convertir en pesos y ser transferidos a cualquier cuenta de banco o Mercado Pago de la Argentina”, explica Vargas.

Así son las estaciones de reciclaje autónomas que actualmente reciben solo botellas de plástico.

En este sentido, explica que técnicamente cada máquina puede triturar unas 600 botellas diarias, es decir, 18.000 botellas al mes aproximadamente.

¿Es importante que, para generar más conciencia ambiental, el usuario se lleve algo a cambio? Vargas afirma que sí: “El 85% de nuestras decisiones las tomamos de manera inconsciente en aproximadamente 7 segundos, recibir un incentivo real, aunque sea pequeño, le dice a nuestro subconsciente que nuestros residuos no son basura”.

Cómo cierra el círculo del reciclaje

Desde la empresa aseguran que es “vital” trabajar de manera colaborativa articulando con todos los sectores. Por eso, además de que los usuarios obtengan algo a cambio de reciclar, la startup dona directamente todo el material recuperado a cooperativas que se dedican a la clasificación de residuos para su posterior reciclaje.

“Trabajamos a su vez con las cooperativas para crear productos verdaderamente sostenibles con los materiales que tenemos a nuestra disposición, lo cual aumenta exponencialmente la rentabilidad de estas cooperativas, genera más fuentes de empleo en sectores vulnerables de la población y le da una nueva oportunidad a nuestros residuos” agrega el CEO.

En la actualidad la startup ya tiene varias máquinas listas. “Estamos buscando la manera de financiar la fabricación de nuevas estaciones”, precisa Vargas.

A corto plazo planean lanzar su aplicación, compatible con Android y IOS, “para que sus usuarios puedan empezar a recibir monedas digitales por su compromiso”. Además, quieren incorporar más tipos de residuos en sus procesos, aumentar exponencialmente su capacidad de recuperación de desechos y facilitar aún más el reciclaje para los usuarios.

“En el corto plazo queremos culminar el 2023 con cuatro estaciones instaladas y la aplicación publicada en Stores, en los próximos 5 años queremos tener más de 500 estaciones en la región (Latam) y superar el millón de usuarios recurrentes”, concluye.

Fuente: economiasustentable.com

Por jfish

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