La arquitectura pasiva es la base de esta casa de playa de madera, que se funde con la naturaleza australiana.

¿Quién no se retiraría durante un tiempo en este rincón del Pacífico? Es una casa perfecta para teletrabajar, pero más aún para estar conectado con la naturaleza, así que si te quieres perder por Australia. Por algo, esta cabaña de playa es tan popular en Instagram y uno de los alojamientos que más likes acaparó en 2023 entre los usuarios de Airbnb.

Es una vivienda que sigue los preceptos de las casas pasivas, así que tiene una eficiencia energética muy valorada por los que buscan la sostenibilidad. Es insólita su ubicación, entre los acantilados del sur de la ciudad australiana de Melbourne, y todo un logro su integración absoluta en el exuberante entorno vegetal. Como curiosidad, cabe apuntar que los materiales de la cabaña de playa son ingnífugos, ya que esta zona de Australia es propensa a sufrir incendios forestales.

El proyecto está diseñado por el estudio Imogen Pullar Architecture y ha conseguido ofrecer una vivienda eficiente energéticamente, ya que sigue los preceptos Passivhaus, en esta casa de doble altura camuflada por completo en el paisaje abrupto de la costa de Walkerville. La fachada es obra de cuatro artistas murales y logra camuflarse entre los árboles colindantes y dar color a un paraje impresionante, a escasos metros de un fabulosa playa que deja que se escuche el devenir de las olas desde el interior de la vivienda.

Esta casa derrocha creatividad e ingenio en sus escasos 30 m2. La clave es una distribución inteligente que ha tenido muy en cuenta el orden y el mobiliario multifunción para optimizar el espacio interior. El aislamiento térmico en suelos, techo y paredes es uno de los puntos fuertes de la casa pasiva para potenciar su ahorro energético.

En la planta baja de la cabaña de playa, hay una conexión brutal con la naturaleza, a través de una gran puerta corredera de cristal, a la que se accede por bonita pasarela de madera. Aquí se encuentra una zona común que une cocina, comedor, salón y un baño que tiene doble puerta. Una genialidad, ya que uno de los accesos es exterior para que los habitantes de la casa puedan retirar los restos de arena de la playa antes de acceder a la estancia principal.

El exterior es obra del paisajismo de Mcnuttndorff Landscapes. Un lugar donde anidan pájaros y pequeños animalitos de la fauna autóctona, que acompañan en las noches alrededor de la fogata instalada en el jardín.

Esta vista se disfruta desde el dormitorio, que está situado en la segunda planta, y tiene orientación sur para aprovechar la brisa marina y favorecer la ventilación cruzada. En la misma planta hay una zona para hacer yoga.

La cabaña de playa tiene tejado a dos aguas y está revestida en el interior en madera de pino. Las toldos de las ventanas protegen del calor veraniego y no impiden que la luminosidad brutal del océano se cuele en la vivienda y reduzca la demanda energética casi al completo.

Fuente: micasarevista.com

Por jfish

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