En esta nota te contamos la importancia y los beneficios de las casas pasivas, y su estrecha relación con el etiquetado energético.

Construir casas pasivas hoy se convirtió en uno de los objetivos más necesarios para poder optimizar los recursos de los que dispone el planeta. Hasta hace un tiempo, la construcción de una vivienda clásica no se ocupaba de mantener características que logren confort y que al mismo tiempo reduzcan el consumo de energía.

Pero esto fue cambiando poco a poco por el aumento del precio de la energía, como el gas, el petróleo o el carbón, y también por la necesidad de llegar a la neutralidad de carbono en el 2050.  Por eso es necesario replantear el tipo de viviendas que se necesitan para cuidar el planeta.

Qué son las casas pasivas

Una casa pasiva es un tipo de vivienda con una construcción determinada que genera una reducción importante del gasto energético. 

Cuando se habla de casas pasivas, se refiere a viviendas de obra nueva ya que se crea con un diseño ideado para ese fin, aunque es posible transformar en pasiva una casa ya construida. Según estudios, habitar una casa de estas características, puede hacer que se ahorre un 75% o más en el gasto de la energía tanto para calentar con calefacción, como para refrigerar a través del aire acondicionado.

Esquema de una casa pasiva. 

Por qué es tan importante el etiquetado energético de una casa

La importancia de la eficiencia energética dentro de las viviendas supone una serie de ventajas fundamentales a la hora de ahorrar mes a mes en las facturas de energía, contribuir para lograr una vivienda pasiva y la sostenibilidad del planeta. Para que una vivienda logre un mejor uso de la energía y reducir así su consumo, es clave primero cuantificar su requerimiento energético.

Para esto existe lo que se conoce como la Etiqueta de Eficiencia Energética, un documento que muestra el requerimiento de energía que requiere la propiedad para satisfacerlas necesidades de calefacción, refrigeración, calentamiento de agua sanitaria e iluminación, según cómo fue construida y las instalaciones con las que cuenta y su emplazamiento, asegurando confort higrotérmico interior.

La etiqueta, al igual que en los electrodomésticos, indica la eficiencia con letras de la A (inmueble eficiente energéticamente) hasta la G (inmueble sin eficiencia energética). Al comprar o alquilar una vivienda, la calificación energética debería ser un dato obligatorio por parte del vendedor o del locatario, para que se pueda tomar la decisión correcta, si alquilar o comprar, o no hacerlo; qué tipo de refacciones hacer, como aislar térmicamente la vivienda para mejorar la etiqueta; o reemplazar electrodomésticos por aquellos de bajo consumo. La mejora de la eficiencia energética de espacios habitables puede ayudar a reducir el consumo de energía para acondicionamiento térmico interior en más del 50%, lo cual impactará tanto a nivel individual como a nivel nacional.

Etiquetado energético de viviendas.

6 beneficios del etiquetado de eficiencia energética en las viviendas

A partir de este contexto y la creciente necesidad de reducir el consumo energético, el equipo técnico del comité organizador del Congreso Argentino de Etiquetado Energético de Viviendas, destaca los 6 beneficios que brinda el etiquetado de eficiencia energética en las viviendas:

1.    Reducción del consumo de energía. Conocer las características constructivas y las instalaciones de una vivienda permite identificar las causas que producen humedades y patologías, déficits en la calefacción, falta de confort, entre otros problemas que generan aumento del consumo energético.  Identificando estos puntos de conflicto, se puede actuar sobre ellos para eliminar problemas y disminuir el uso de equipos de calefacción y climatización, reduciendo la demanda de energía.

2.    Ahorro económico. La reducción del consumo de energía se refleja directamente en la disminución de los valores de las facturas de electricidad y gas, pero manteniendo condiciones ideales de confort higrotérmico. Hacer reformas o mejoras en una vivienda para mejorar su etiqueta es totalmente rentable ya que permite ahorrar en los servicios.

3.    Diferenciar en el mercado inmobiliario. A la hora de querer vender o alquilar una vivienda que tenga etiqueta de eficiencia energética, esta permite comparar entre las que son más eficientes y las que no lo son, lo que pone en valor al inmueble y lo hace más atractivo destacándolo del resto.

4.    Mejora las condiciones de confort. Una vivienda con calificación A, requiere muy poca calefacción durante el invierno y menos necesidad de aire acondicionado en verano manteniendo sin embargo excelentes condiciones de confort higrotérmico interior. Esta condición representa un gran beneficio para la salud, ya que no se generan afecciones de tipo respiratorio, lo cual implica menos visitas al médico y tratamientos. Las mejoras que se apliquen en las viviendas, no solo aumentan la calificación de la etiqueta, sino que mejoran las condiciones de confort, bienestar y salud de sus ocupantes.

5.    Respeto por el medio ambiente. Consumir menos energía hace posible reducir el consumo de muchos recursos naturales no renovables, lo que contribuye a preservar y cuidar el medio ambiente y la salud del planeta en general y no menos importante disminuir las emisiones de CO2 causantes del cambio climático con los que la mayoría de los países y la Argentina entre ellos, se han comprometido a reducir considerablemente para el 2030 y 2050.

Para que una vivienda logre un mejor uso de la energía y reducir así su consumo, es clave primero cuantificar su requerimiento energético.

Fuente: parati.com.ar

Por jfish

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