• Light Humanity es una ONG que lleva energía solar a lugares con pobreza energética
  • A través de su banco colectivo, Solar Crowd, cualquiera puede financiar un proyecto que le devolverá su aportación
  • Más de 40.000 personas se han beneficiado de su activida

La electricidad forma parte de nuestra vida de forma permanente, en segundo plano, teniendo tan asumido que siempre está ahí que ni pensamos en ella, simplemente la usamos. Como si fuese el aire que respiramos. Imagina por un momento que la electricidad se convirtiese en un lujo inalcanzable, algo que no siempre está ahí, sino que solo está a ratos y requiere un trabajo activo para acceder a ella cuando la necesitamos.

Esta situación, que nos suena muy lejana, en realidad también ocurre hoy en día en países desarrollados. Incluso a unos pocos kilómetros del centro de grandes ciudades. Es la pobreza energética en su forma más cruda: cuando ni siquiera se tiene acceso a la red eléctrica.

Pero un proyecto español está solucionando este problema para cada vez más gente: Light Humanity. A la cabeza, su fundador, Eugenio García-Calderón.

Entre el altruismo y la sostenibilidad

Eugenio y Light Humanity tienen una misión: lograr que la energía solar sea accesible para cualquiera que la requiera y solucionar la pobreza energética. Con esa vocación han iluminado varios lugares que estaban apagados.

La energía de Light Humanity ha llegado a lugares como Cañada Real (Madrid), Sagunto (Valencia), Toledo y hogares de acogida en Madrid. Incluso a comunidades remotas en el Amazonas.

Estas últimas se beneficiaron de linternas solares y multiplicadores de luz que reemplazan a las peligrosas lámparas de queroseno. Estas lámparas suponen un riesgo para la seguridad del hogar y también para la salud de quienes lo habitan, ya que inhalan gases tóxicos de la combustión del queroseno que pueden causar graves enfermedades respiratorias.

Lámparas solares que distribuye Light Humanity.

De la oscuridad a las renovables

Cuando Eugenio, licenciado en Ingeniería de la Energía, había difundido los beneficios de la energía solar en Latinoamérica, quiso replicar esos esfuerzos en España. El primer lugar en el que se fijó fue la Cañada Real, un conjunto de asentamientos al este de Madrid que vive sin acceso a la red eléctrica.

«La Cañada Real estaba a quince minutos de mi casa. Y yo me estaba yendo al Amazonas, a miles de kilómetros, a llevar energía solar, cuando al lado de mi casa había un colectivo de miles de personas que de repente se quedaron sin electricidad. Me decidí a armar un proyecto de energía solar y financiación de energía solar allí», nos cuenta Eugenio sobre los orígenes de su idea.

Esa iniciativa de proximidad tuvo un efecto inmediato: 400 personas dejaron de vivir a oscuras gracias a la entrega de Eugenio. En los mejores casos, empleaban generadores y otras soluciones poco eficientes para iluminar sus viviendas, refrigerar su comida o cargar su teléfono móvil. En su lugar, Light Humanity se encargaba de instalar paneles solares.

Instaladores formados por Light Humanity

Esa instalación, además, la empezaron a hacer empresas externas, pero su coste y las complicaciones logísticas para llegar a ciertos lugares les convencieron para reorientar esta mecánica hacia otra con muchos más beneficios.

«Decidimos montar un equipo de instalación local con vecinos que hemos formado para que hagan la instalación de energía solar y que sepan cómo instalar, mantener y reparar estos equipos», nos cuenta Eugenio. Esto les sirve para lograr esos ingresos directos y también en forma de oportunidades de empleo en el sector de las energías renovables.

Una de las capacitaciones para que algunos vecinos se conviertan en instaladores especializados en energías renovables. Al fondo, Eugenio.

«Me serviría para el futuro, es una energía limpia. A nivel personal me ha cambiado totalmente, porque he entrado en un mundo que antes desconocía», nos explica uno de esos vecinos capacitados como instaladores.

Uno de los vecinos que decidió instalar estas placas solares es Miguel Martín. Light Humanity se las habilitó hace dos años y gracias a ellas pudo dejar de usar sus antiguos generadores. «Estoy muy contento, tengo seis placas, que es lo mínimo para una casa. Placas, inversor, baterías… todo recogido como en un kit. La instalación fue muy sencilla y con ellas siempre vas a tener electricidad.

Más allá de donaciones

No todos los proyectos de instalación son como el de Miguel, porque cada proyecto es único. Se adapta a las necesidades específicas de cada lugar. Un buen ejemplo es el proyecto desarrollado en Casa Lázaro, una casa de acogida en Madrid donde conviven estudiantes y personas sin hogar. Allí sí llega la corriente eléctrica, pero necesitaban una financiación para lograr ser energéticamente más eficientes, según nos explica su directora, Isabel de las Casas. «Light Humanity nos ofrecía esa inversión en energías eficientes que nosotros jamás nos hubiésemos podido plantear», rememora.

Las seis placas solares en el tejado de Miguel.

Todos estos proyectos, aunque se empujan en buena medida con generosidad altruista, también requieren de una financiación que alguien tiene que aportar, y ahí es donde entra otra de las claves de Light Humanity: su innovadora forma de financiarlos.

La organización establece un banco colectivo llamado Solar Crowd. En esa comunidad de prestamistas, cualquiera, particular o empresa, puede contribuir con préstamos para que los receptores de placas puedan costeárselas. Luego este dinero se devuelve en plazos asumibles para el beneficiario, sin intereses o con un muy bajo interés.

No obstante, se puede optar por reinvertir esa cantidad en nuevos proyectos, creando un ciclo de inversión social. Los proyectos de pobreza energética que financia Solar Crowd se reparten por toda España y el resto del mundo.

«Buscando una forma de ayudar en Internet les encontré y me puse en contacto con ellos. Para nosotros, los que tenemos un trabajo y una vida más o menos ordenada, no es muy costoso, no nos supone tanto. Pero hay gente en situaciones difíciles y puedes hacer mucho por ellos con poco dinero«, cuenta Milagros Pretel, una de las prestamistas de Light Humanity.

Cuando preguntamos a Eugenio por su futuro, anima a todo el mundo a que participe en comunidades energéticas. «Y que generen su propia energía. Con eso estamos contribuyendo a acelerar la transición para dejar de lado los combustibles fósiles», concluye el fundador.

Desde 2017 hasta hoy, según explica Eugenio, 40.000 personas han sido beneficiadas por la actividad de Light Humanity, así que esta organización se lleva con todo merecimiento el Sello Honor, un reconocimiento por su labor y el impacto que ha generado. Además, estará presente en la gala de los Premios Xataka NordVPN 2023, donde compartirá espacio con Plantamos Árboles y al igual que lo estuvieron sus predecesores en la edición anterior.

Fuente: xataka.com

Por jfish

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *