A la izquierda el edificio SOMISA, ubicado sobre Julio Argentino Roca al 700, en la Diagonal Sur, en Monserrat, y a la derecha, un inmueble sobre la Avenida Corrientes y Avenida Jorge Newbery, en Chacarita

Por levantarse en esquinas o en terrenos que obligan a que extremar la imaginación para obtener el máximo rendimiento edilicio surgieron los edificios triangulares o “plancha”, émulos de un verdadero desafío que los arquitectos Daniel Burnham y Frederick Dinkelberg pudieron concretar en Nueva York en 1902 cuando dieron a luz el edificio Flatiron (plancha), también llamado Fuller, una construcción histórica de 22 pisos y 86,9 metros de altura en el 175 de la Quinta Avenida.

Esta curiosidad urbana, según los analistas, se esparció por el mundo y la Argentina no fue la excepción. Se calcula que en Buenos Aires hay más de 400 inmuebles de características triangulares. Muchos están en el Centro porteño, y en barrios como Villa Urquiza, Belgrano, Villa Ortúzar, Saavedra, Flores, Retiro, Chacarita, Colegiales, entre otros. Y actualmente hay más de 1.000 obras en esquinas varias de ellas serán de este estilo cuando se inauguren.

Se construyen edificios de base triangular por dos motivos: por elección, cuando así lo decide el arquitecto, o porque desea diseñarlo de esta manera; y por necesidad, cuando el programa así lo requiere por cuestiones del terreno, donde la implantación obliga a hacerlo con esa base.

Quienes observan la fisonomía de la ciudad y son amantes de la arquitectura porteña encuentran diferentes estilos y formas. Los triangulares (también finitos) se reparten entre los de oficinas y residenciales.

Edificio Flatiron o Fuller, el pionero, que data de 1902 y es un ícono de Nueva York (Foto: Getty Images)

Muchos se han hecho en terrenos no cuadrados o de distintas formas que se fueron generando a medida que se hacía el trazado de calles mientras crecía la ciudad. La urbanización de grandes quintas privadas, en zonas como Belgrano y Flores uniéndose al tejido urbano dieron nacimiento a manzanas atípicas, muchas de ellas triangulares.

Según los expertos la mayoría de las veces la forma de un edificio la determinan varios factores, además del lote, como las orientaciones, vistas, morfología de los elementos constructivos, tecnologías disponibles, técnicas constructivas, materiales disponibles, funcionalidad, entre otros.

A partir de la síntesis de todos esos elementos se determina una forma, si los terrenos son rectangulares, si las armaduras de las losas es conveniente cortarlas todas de la misma longitud, si la forma más fácil de armar un encofrado es uniendo las maderas de forma ortogonal, es natural que elija una forma rectangular, ahora si me toca un terreno triangular como los que generan las diagonales, la mejor forma de completar la manzana será con un edificio similar al Flatiron.

Pioneros y continuadores en Buenos Aires

Las diagonales del Microcentro porteño, que convergen en la Plaza de Mayo generan varias manzanas con terrenos triangulares, lo que deviene en edificios que, ante la necesidad de utilizar toda la superficie, respetan la forma de su base generando volúmenes con tres fachadas. Hay varios ejemplos de proyectos reconocidos que se dan en ésta zona y con ésta formalidad, como el Edificio Somisa del arquitecto Mario Roberto Álvarez, o el de la Legislatura Porteña.

En Catalinas norte, zona de oficinas por excelencia se levantó 200 Della Paolera con proyección de los estudios de arquitectura MSGSSS y Juan Manuel Maseda

Sobre Eduardo Madero, entre las calles Tucumán y Bouchard, hay una manzana triangular donde está el Edificio República, al que el arquitecto César Pelli le dio una ligera curva a una de sus caras, generando la continuidad de la pared urbana que mira al río, y uniendo así armoniosamente la moderna zona de Catalinas con los edificios clásicos del Microcentro. Y por supuesto, no podemos dejar de nombrar al Edificio Kavanagh, baluarte de nuestra arquitectura. Estas volumetrías se dan mayormente donde la cuadrícula característica porteña se quiebra con plazas, parques, trazas del ferrocarril o diagonales y están esparcidas por toda la ciudad.

Diferencias de las propiedades con inmuebles cuadrados

Las esquinas suelen tener más visibilidad desde el punto de vista urbano, mucho más si son en ángulo agudo. Hay diferencias entre las viviendas en cuanto a su diseño y metraje al compararlas con un edificio normal, sea cuadrado o rectangular.

Si el edificio triangular es para vivienda, el diseño de los ambientes presenta todo un desafío. Cuanto más agudo sea el ángulo, mayor será el inconveniente para la ambientación de ese sector. Por lo general, nuestros muebles responden a un formato cuadrado o rectangular, por lo cual es un problema al momento de colocarlos. Dependiendo de la disposición y el diseño interior, ese problema podemos transformarlo en una cualidad positiva, si se le encuentra la utilidad correcta.

Desde lo espacial el ángulo agudo que se puede dar en un edificio de este tipo para ambientes contemplativos, como por ejemplo un living o una oficina, puede dar superficies superlativas, con vistas muy amplias mayores de 180°, un ingreso de luz y ventilación muy superior a un ambiente “normal”.

Avenidas Álvarez Thomas y Olazábal en el barrio de Villa Urquiza, otro triangular como custodio de la zona

Desde lo constructivo hay desafíos por sortear, fundamentalmente la dificultad para estandarizar elementos, si hay que cubrir una superficie con un hierro cada 12 cm, en una planta rectangular los hierros son todos iguales, en cambio si fuera triangular son todos distintos. Lo mismo pasa por con el encofrado, es mas fácil unir 2 maderas a 90° que en un ángulo distinto.

Atractivos de habitar o trabajar en un edificio triangular

Vivir en un inmueble así es salirse de lo común y puede resultar de gran atractivo si los espacios y la iluminación están bien aprovechados, donde las diferentes volumetrías permiten un juego mucho más interesante y orgánico en el espacio interior.

Las unidades residenciales que dan hacia lo más finito del inmueble y que es donde se encuentran las aristas, es donde mejor se aprovechan las visuales. Por lo tanto, los ambientes principales de estar se aprovechan como mirador. La desventaja es la mayor carga térmica, por la misma razón al tener mayor perímetro exterior expuesto.

La característica que más llama la atención en esta clase de edificios respecto al resto es como el arquitecto resolvió el ambiente que es más angosto y da sobre el vértice triangular más agudo.

Avenida Forest y Avenida de los Incas, en el barrio de Belgrano

En la mayoría de los casos sobre esa esquina se diseñó el living y suelen ser unidades en general más grandes de lo habitual, en otros casos encontramos un balcón cubierto, si bien en esos ambientes hay una hermosa vista a dos fachadas.

En tanto que trabajar en un edificio con plantas corporativas así ofrece mejor iluminación natural durante el día y eso ayuda a cotizar la oficina tanto en alquiler como en venta, según los especialistas. En los inmuebles modernos (que sufrieron la desocupación de muchos espacios desde que llegó la pandemia) bajaron los valores y hoy lo que antes se alquilaba en USD 32 por metro cuadrado, ahora oscila en USD 24, según el edificio.

Hay triangulares de oficinas en Puerto Madera, Centro y Catalinas (como sobre Della Paolera al 200), también algunos en el corredor norte porteño, entre Belgrano, Núñez y Saavedra.

Mercado y precios de viviendas

Más allá de ser un edificio atípico, estas unidades tienen como particularidad que son bien asoleadas y permiten la ventilación cruzada. Al tener 3 caras definidas puede tener un mejor aprovechamiento de la luz. Por otro lado, las vistas son más amplias y extensas, más contemplativas. Estas características hacen que un departamento en estos edificios tenga un mayor valor al común de los inmuebles en donde las vistas son a una sola fachada.

Avenida Balbín y Washington, una construcción bastante nueva en el barrio de Saavedra

Por ejemplo en el Kavanagh, según los precios del m2 del barrio, las propiedades oscilan en venta en USD 2.601; en la intersección de las avenidas Corrientes y Newbery, en Chacarita, el costo del m2 es de USD 2.414; en Belgrano, en Avenida de los Incas y Avenida Elcano, el precio es de USD 2.791 por m2; en Villa Urquiza, sobre las Avenidas Forest y De los Incas, como en Álvarez Thomas y Olazábal, es de USD 2.429 por m2, y finalmente en Saavedra, sobre la Avenida Balbín y Washington, es de USD 2.410 por m2, siempre en viviendas usadas.

Las que son a estrenar o que están en obras de pozo actualmente pueden valer entre un 10% o 20% más.

Fuente: https://www.infobae.com/economia/2022/10/09/curiosidad-urbana-como-son-los-edificios-plancha-y-por-que-se-construyen-propuestas-triangulares/

Por jfish

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