En 2016 surgió la cooperativa La Entramada con la apuesta de construir viviendas sustentables. Jornadas de auto-construcción, experiencias de militancias y saberes técnicos dieron origen a esta interesante experiencia.

La Cooperativa La Entramada se dedica a la elaboración de casas de manera sustentable, lo que minimiza el uso de los recursos y promueve la utilización de técnicas constructivas innovadoras con materiales de bajo impacto en el ambiente, que reducen la demanda energética y de recursos durante el uso.

En sus obras combinan un factor de recursos como barro, pasto, maderas, botellas de vidrio o plástico. También le dan una segunda vida a muebles, puertas o ventanas, a veces cumpliendo la misma función y otras funcionando como cielorraso, por ejemplo. Si bien apuntan a utilizar materiales con poco impacto ambiental, tampoco reniegan a la hora de edificar cimientos de manera tradicional.

El grupo de trece trabajadores que hoy integran la cooperativa se comenzó a gestar en 2016. Con recorridos diversos, entre militancia social, experiencia laboral en el rubro y algún estudio cursado en arquitectura, dieron forma al proyecto de “La Entramada”.

“Teníamos experiencias previas, fue una mezcla de participaciones. Estaba la necesidad de trabajar y la convicción de no hacerlo para un patrón. Una mezcla de necesidad económica, saber técnico y experiencias organizativas que nos enmarcamos en esto”, explica Tomás, integrante de La Entramada.

La cooperativa surgió como decisión política de organización y de espíritu con anterioridad de la constitución legal. Tras seis años de laburo, afinan los últimos papeles para poner en orden La Entramada de manera jurídica. Lo que se mantuvo en pie durante estos años fue el espíritu de organización y la convicción por la construcción sustentable.

Al principio la cooperativa se formó a partir de procesos de auto-construcción de las casas de los propios integrantes de la cooperativa o algún amigo o conocido. “Durante los últimos 20 años hubo un crecimiento de la construcción natural en el país y en Luján también se vivió ese fenómeno. Muchos de los que integramos hoy la cooperativa surgimos de ese proceso de jornadas de auto-construcción”, comenta Francisco.

Alrededor de las jornadas de auto-construcción se genera un encuentro social. Amigos, familiares y conocidos aportan en la construcción de la casa. Algunos aportan el conocimiento técnico, otros prensan el barro y pasto, y otros se dedican a levantar las paredes.

Ese sistema aún sigue siendo ofrecido por La Entramada. Hoy, la cooperativa se divide entre proyectos donde el cliente no se involucra en la edificación de la vivienda y aquellos que tienen una participación activa.

Desde La Entramada lo llaman proceso de auto-construcción asistida, lo que implica la participación activa de la persona que va a fabricar su casa, sumado a amigos, familiares. “Nuestro aporte ahí es guiarlos técnicamente. Poder hacer que esos aportes sean bien fusionados y útiles”, sostiene Tomás.

Mientras que otros proyectos lo construyen completamente, ellos lo hacen siempre con participación del cliente en cuanto a la planificación y distribución de los espacios. “Tenemos una característica que cada proyecto lo tomamos como particular. Las situaciones son distintas y las tomamos en cuenta. Lo participativo con el cliente está siempre, porque lo sumamos al proceso de construcción del proyecto, donde puedan contarnos que experiencias previas tuvieron, qué cosas les gustaron y qué no de otras casas en las que vivieron”, explica Francisco.

Ese proceso también está pensado. A partir de preguntas, o incluso el cliente dibujando cómo se imagina su casa, se va construyendo el plano donde luego se edifican no solo paredes y techos, sino una vivienda, un techo que cobija vivencias, amistades, familias y recuerdos.

Esa apuesta por la construcción sustentable estuvo desde el principio en la cooperativa La Entramada, se trata de un valor que los guía. “Cuando nos formamos había una coincidencia en lo ambiental, de ver maneras de construir casas de manera que sean más respetuosas del ambiente. No inventamos nada, hay recorridos de los años 60 y experiencias más recientes sobre la construcción sustentable”, apunta Tomás.

A contramano del sentido común, las casas de construcción sustentable no son de menor calidad ni sus materiales menos duraderos. “Los materiales tradicionales industriales tienen sus coeficientes de confort térmico, acústicos. Con los que laburamos nosotros que son comunes como tierra y madera hemos generado pisos superiores a esos estándares. Las paredes nuestras mantienen mejor la climatización de las casas, por ejemplo”, agrega Tomás.

Hoy la cooperativa se dedica a la construcción de viviendas para privados. Muchos de ellos lo hacen de manera comunitaria con su entorno cercano y de manera autogestiva. Pero desde La Entramada siguen pensando en crecer y en el futuro apuestan a participar de obras públicas para reducir el impacto que las obras necesarias tienen sobre el ambiente.

“Vemos que es necesario y hay lugares que van en la línea de las construcciones ambientales. Es necesario construir de esta forma para que las obras tengan menos impacto ambiental. Ya hay experiencias, hay escuelas sustentables o SUM en otros lugares”, concluye Tomás.

Fuente: ladransanchoweb.com.ar

Por jfish

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