En un momento en el que los europeos están pensando en volver a encender la calefacción, es importante conocer las diferentes formas de calentarse con la menor huella posible.

El buen tiempo está llegando a su fin. Con el invierno, mucha gente sólo puede pensar en una cosa: encender la calefacción.

Pero hay que saber que algunos sistemas de calefacción son más contaminantes que otros. Para evitar que aumente la contaminación derivada de la calefacción, tenemos a nuestra disposición varias opciones más sostenibles y eficientes.

En algunos lugares, la calefacción puede llegar a representar hasta el 65% del consumo energético de los hogares. Hoy, más que nunca, la cuestión medioambiental es tan importante como el coste de la factura eléctrica.

Calefacción sostenible.

El objetivo principal de una calefacción sostenible es tener el menor impacto negativo en el planeta. Por lo tanto, será difícil encontrar un aparato de calefacción que sea 100% sostenible o ecológico. De hecho, ya sea en su fabricación, funcionamiento o transporte, tendrá inevitablemente una huella de carbono.

Sea cual sea la solución que elijas, tu sistema de calefacción puede contaminar el planeta de dos maneras. El primero es el uso de fuentes de energía contaminantes como el gas, el petróleo o el carbón. La segunda causa es su funcionamiento, que genera carbón o partículas finas.

Sin embargo, hay algunos aparatos de calefacción que son más respetuosos con el medio ambiente que otros por dos razones. La primera es que utilizan menos energía o limitan sus emisiones de gases de efecto invernadero. La segunda razón es que utilizan un combustible renovable. Estos son los aparatos de calefacción más sostenibles.

Bomba de calor.

La bomba de calor se está convirtiendo en un dispositivo de calefacción que atrae cada vez a más consumidores. Este sistema permite reutilizar el calor ya presente en tu hogar. Las bombas de calor sólo producen 50 gramos de CO2 equivalente por kWh.

Con la bomba de calor son posibles dos sistemas. En primer lugar, la aerotermia. Este sistema utiliza dos unidades para recoger el aire para su almacenamiento y redistribución. El segundo sistema es el geotérmico. Esto extrae el calor directamente del suelo. Aunque su instalación es muy costosa, este sistema genera 4 veces menos CO2 que una caldera de gasóleo.

Calefacción solar.

La calefacción solar utiliza la fuente de energía menos contaminante posible. Sin embargo, el potencial de la calefacción solar se limita a un sistema de respaldo para tu hogar. La capacidad de cobertura de la calefacción solar depende de la zona geográfica de exposición al sol.

La energía solar generada por este tipo de calefacción sólo puede cubrir entre el 40 y el 60% de las necesidades de una vivienda. Los colectores solares se instalan en el tejado de la casa. Una vez instalados, distribuyen la energía almacenada a través de una red de tuberías convencional. La energía solar se redistribuye a los radiadores de tu casa.

Caldera de leña.

Este sistema de calefacción genera sólo 30 gramos de CO2 equivalente por kWh. Aunque existan riesgos de contaminación, siguen siendo causa de malas prácticas. Se recomienda evitar el uso de madera húmeda o tratada y realizar un mantenimiento periódico de los conductos.

El bajo impacto ecológico se explica por la gestión de los bosques. Si la leña procede de bosques sostenibles y certificados, o de la recuperación.

Fuente: ecoinventos

Por jfish

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