Se utilizan en la obra de ampliación de la Guardería Municipal. Es la primera vez que se usan elementos a base de este residuo y cemento en una edificación de la región

Por primera vez en la región y luego de numerosas pruebas realizadas en la fábrica de la empresa Prodeman, arrancó una construcción con ladrillos hechos a base de ceniza de cáscara de maní y cemento en General Cabrera. La Municipalidad recibió una primera donación de 8 palets de 186 ladrillos ecológicos cada uno, para edificar las paredes de una sala y una galería en la Guardería Municipal Blancanieves.

Después de la etapa de experimentación, llegó el momento de la utilización de un nuevo material de construcción que aspira a convertirse en una gran solución para la contaminación ambiental con ceniza que proviene de la producción de bioenergía, ya que la planta quema la cáscara de maní para generar energía eléctrica.

Con mucho entusiasmo y focalizado en realizar mejoras que colaboren con el ambiente, el intendente Guillermo Cavigliasso destacó el proyecto, conducido por la secretaria de Planificación e Infraestructura de la Municipalidad, ingeniera civil, Alejandra Pisani, y la arquitecta Teresa Buffa. “Es muy importante la reutilización de estos materiales que tenemos en nuestra ciudad. Dentro del Eje Ciudades Verdes quiero resaltar lo que se hace en nuestra ciudad mediante la inclusión de estos materiales en obras importantes para todos, es una obra del Estado Municipal para toda la comunidad, a través de aportes de empresas privadas que son un gran ejemplo de la economía circular, y más allá de ello lo importante es que es un derivado de nuestro maní. Vamos a seguir en ese camino para una ciudad sostenible. General Cabrera hoy está respondiendo a lo que se demanda, la sostenibilidad y la economía circular”.

Por su parte, la secretaria de Planificación e Infraestructura, ingeniera Alejandra Pisani , puntualizó: “Estamos haciendo el uso de estos ladrillos por primera vez, así que estamos experimentando en muchas cuestiones en cuanto a ellos. Ya está en marcha esta obra y va muy bien. Se han hecho ya muchas cosas en cuanto a plomería y varias conexiones que hay que hacer con la guardería; ya estamos en la etapa de mampostería”.

Además especificó que “el plazo que le pusimos a la obra de ampliación fue más o menos de cuatro meses. Queremos tratar de que sea así, la obra tiene una parte en vía húmeda que es lo que se está construyendo ahora y después se edificará lo que es techo, cubierta, y una galería de conexión. Por lo tanto, entendemos que esto, cuando la albañilería esté bastante avanzada va a ir bastante rápido”.

La otra profesional que interviene en el proyecto, la arquitecta Teresa Buffa, dijo a Puntal que para ejecutar este proyecto tuvo que “investigar cómo se hacía, cómo se pegaban los ladrillos porque también ellos (Prodeman) están haciendo pruebas. Tienen todo un sistema distinto para levantar un muro común”. “Es súper interesante poder aplicar esto en un espacio público. La primera tanda que llegó fueron 8 pallets y ahora pedimos de nuevo 8 pallets más porque también los vamos viendo en qué paredes los utilizamos. Por ejemplo, hay un núcleo húmedo que son los baños de la salita, toda esa parte húmeda la estamos levantando de manera tradicional y lo demás lo estamos levantando con este ecoladrillo”, dijo.

Sobre este material a base de ceniza de maní sostuvo: “Me encanta porque es de un color gris oscuro y la idea es poder utilizarlo en una parte donde va a ir revocado y en otra parte. Es muy lindo, nos pusimos a armar unos muros cribados que se llaman que son muros con huecos. Entonces en la parte de la galería que va a ser la que más se ve, va a estar utilizado así el ladrillo, lo queremos dejar visto. Hay una parte del aula que va a estar revocada porque necesita impermeabilización, para hacer cañerías de electricidad y demás”.

A propósito de la construcción, precisó que “las paredes con ladrillos ecológicos no se levantan con cemento tradicional o habitual porque se pega con un pegamento específico que lo conseguimos en Cabrera, pero previamente tuvimos que investigar, es como un pegamento. Se hace con una especie de manga como la que usan los reposteros o cocineros. Se le ponen dos tiritas en los bordes y eso nada más es lo que consume. Es fantástico y para nosotros es una experiencia nueva, todos los días estamos aprendiendo cómo utilizarlos. Hay que mojarlos un poquito antes y no empaparlos”.

Fuente: puntal.com.ar

Por jfish

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