Dos empresas europeas han lanzado unos paneles fabricados con residuos procedentes del cultivo de maíz para cubrir paredes y muebles. 

Los materiales de construcción están en permanente evolución desde que los humanos levantaron las primeras chozas con ramas, arbustos y pieles de animales. La búsqueda de nuevas soluciones es constante y cada vez más urgente debido a desafíos tan importantes como el cambio climático. Por eso, ingenieros y arquitectos de todo el mundo, España incluida, buscan alternativas a los materiales tradicionales. Una de las tendencias más pujantes en los últimos años es la del reciclaje, con ideas rompedoras como la del ladrillo que permite levantar paredes más rápido sin utilizar hormigón, fabricado con plástico reciclado, o los paneles aislantes confeccionados a partir de cartón y residuos de palmera datilera. 

En esta misma línea, dos startups europeas han unido fuerzas para desarrollar un nuevo material a partir de los residuos del maíz. Hablamos de la neerlandesa StoneCycling y la belga Circular Matters, dos empresas que pretenden demostrar que es posible construir estructuras estéticas de alta calidad a partir de residuos. La combinación de sus respectivas especialidades les ha llevado a presentar recientemente CornWall, unos paneles que se pueden utilizar para revestir paredes interiores o incluso muebles y aspiran a jubilar a las baldosas de cerámica y azulejos tradicionales.

Desarrollado bajo la dirección creativa y estratégica del estudio de diseño de Nina van Bart, CornWall está disponible en varios colores y tamaños y no sólo reduce drásticamente el CO2 utilizado en la confección de otros materiales, sino que es capaz de capturarlo a lo largo de su prolongada vida útil. Además, incorpora la posibilidad de ser reutilizado, lo que implica un gran cambio de mentalidad en el sector de la construcción, muy dado a las soluciones de un solo uso y a recurrir a materiales difícilmente reciclables.

Reciclaje al poder

En Europa, aproximadamente el 35% de todos los residuos son generados por las actividades relacionadas con la construcción y demolición de edificios. Es una cifra muy alta, pero que palidece en comparación con las de Estados Unidos y China. Por eso, compañías como StoneCycling están decididas a reducirlos e ir un paso más allá de la funcionalidad: «nos comprometemos a demostrar que los residuos pueden ser un recurso que abre un nuevo abanico de formas, texturas y colores sorprendentes», aseguran en su página web. 

Además, hay escasez de algunos de los materiales más habituales, y eso implica buscar nuevos usos a materias primas abundantes, en este caso los residuos del maíz. Es la especialidad de Circular Matters, que busca reemplazar los plásticos y resinas de origen fósil con alternativas naturales. Así nació la idea de CornWall, que aprovecha el elemento más abundante en los cultivos agrícolas a nivel global.

Actualmente, en el mundo hay cerca de 200 millones de hectáreas dedicadas al cultivo del maíz, del que normalmente sólo se aprovechan los granos para la industria alimentaria, tanto humana como animal.

El tallo y la mazorca sobrantes normalmente se utilizan para la producción de biomasa, pero los responsables de Circular Matters le han encontrado un nuevo uso como elemento fundamental de este revolucionario revestimiento para paredes interiores.

Cómo se fabrica

Las mazorcas, tanto las que se queman como biomasa como las que se degradan en los campos ya cosechados, liberan el dióxido de carbono que han almacenado durante su crecimiento. La propuesta de estos ingenieros belgas y neerlandeses pasa por recoger esas mazorcas sin grano y secarlas.

Una vez secas, se someten a un proceso de triturado especial. Después, ese maíz triturado se mezcla con pigmentos biodegradables y otras fuentes vegetales de biomasa en la planta de producción de Circular Matters de Amberes (Bélgica), para obtener un compuesto con las propiedades deseadas. A continuación, estos residuos orgánicos se prensan a través de altas presiones y el añadido de calor, unos 150 ºC, temperatura que activa los polímeros de la biomasa para crear «un material resistente y duradero».

Los paneles de CornWall están disponibles en varios tamaños y colores

Para no utilizar combustibles fósiles en ningún momento, el proceso de calentamiento es completamente eléctrico, y la alimentación procede de los paneles solares instalados en el taller. Otra de las ventajas de CornWall frente a otros sistemas es la facilidad de su transporte, ya que las láminas de 4 mm de grosor no son frágiles, se pueden apilar fácilmente en palés y un metro cuadrado del material apenas pesa 5,2 kg.

Eso le ofrece ventajas considerables frente a la cerámica y el HPL (laminado de alta presión), sus principales competidores en el revestimiento de paredes interiores. La otra gran ventaja es la facilidad de su instalación, con pegamento, grapas y tornillos, lo que facilita una reutilización prácticamente sin límite. 

Una habitación con paneles de CornWall en las paredes

StoneCycling ofrece este exclusivo producto en ocho colores distintos, una textura y dos tamaños básicos (de 30 x 60 cm y 60 x 60 cm). Aún así, para proyectos de más de 500 metros cuadrados se ponen a disposición del cliente para personalizar al máximo los acabados deseados.

El producto se distribuye en toda Europa, España incluida, y más que para el hogar está pensado para locales comerciales, hoteleros y de restauración, que habitualmente requieren de más superficie y de cambios frecuentes en la decoración de interiores. En cuanto al precio, sus responsables señalan que es similar al de las baldosas cerámicas de alta calidad, aunque «los costes de transformación y fin de vida útil son mucho más bajos».

Fuente: El Español

Por jfish

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